lunes, 30 de diciembre de 2019

CON FEDERICO GARCÍA LORCA: NO A LA TOMA !!!!!

CON FEDERICO GARCÍA LORCA: NO A LA TOMA !!!!!



Granada Abierta entiende que hay otra forma de conmemorar el hecho histórico del 2 de enero de 1492, sin que nadie se sienta agraviado ni excluido, y así lo hicimos el pasado 2 de enero de 2016 en la Fundación Euroárabe. Un acto alternativo e integrador, que promueve el diálogo intercultural y en el que podemos participar todas y todos.

Con este acto, hemos rendido homenaje a Federico García Lorca, con motivo del 80 aniversario de su asesinato. Federico fue el poeta del mestizaje cultural que dijo NO a la Toma y hablaba del "negro, el judío, el gitano y el morisco que todos llevamos dentro".

Con nosotros estuvo la poeta Ángeles Mora que hizo una lectura de versos lorquianos en la que participó el público y Juan Pinilla, en su doble vertiente de conferenciante y cantaor flamenco, acompañado por Manuel Díaz a la guitarra, que nos ofrecieron el mejor flamenco en homenaje a Federico y contra la Toma. Cerro el acto María Martín, cantando el Himno de Andalucía.


Francisco Vigueras, coordinador de Granada Abierta, recordó a otros intelectuales, como Constantino Ruiz Carnero, Américo Castro, Francisco Ayala, Carlos Cano o Tarik Alí, que también se manifestaron contrarios a la celebración de la Toma.


El investigador lorquiano, Ian Gibson, no pudo asistir al acto por motivos de salud, pero Juan Antonio Díaz, portavoz de Granada Abierta, leyó en su nombre el siguiente texto:


Palabras para Mariana y Federico 


En 1931, al volver a España tras su estancia en Nueva York y Cuba, Federico García Lorca fue entrevistado por el periodista Gil Benumeya. Le una declaración extraordinaria. “Yo creo que el ser de Granada –dijo- me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos: Del gitano, del negro, del judío..., del morisco, que todos llevamos dentro”. De los perseguidos. Quedaba cristalinamente clara, así, su opinión sobre las consecuencias de la Toma de 1492.

Pasaron cinco años. En junio de 1936, dos meses antes de su asesinato, hubo otra entrevista. Esta vez con Luis Bagaría para el gran diario madrileño El Sol. Contestó, algo insólito en él, por escrito. “¿Tú crees que fue un momento acertado devolver las llaves de tu tierra granadina?”, le preguntó Bagaría-. “Fue un momento malísimo- respondió-, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una ‘tierra del
chavico’ donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.

Hay que insistir en que son las palabras literales del poeta. Palabras contundentes, cada una en su sitio. La Toma constituyó, a su juicio, la pérdida para siempre de una civilización incomparable, única, fruto de una insólita mezcla de sangres, idiomas y culturas. Y dio pasó a una ciudad pobre, acobardada. A una “tierra del chavico” donde se “agitaba” entonces nada más y nada menos que “la peor burguesía de España”. Es decir, que conspiraba contra la legitimidad republicana. No pasó inadvertida en Granada la entrevista, según me aseguró hace ya décadas Miguel Rosales, el hermano de Luis. Ni inadvertida ni sin provocar duras críticas por parte de la clase social indicada.

Se puede afirmar que la Granada que desapareció para siempre en 1492 -“¡ay amor que se fue y no vino! ¡Ay amor que se fue por el aire” -protagoniza la obra lorquiana, aunque ello se no aprecie siempre de modo explícito. Obra profundamente elegíaca, creada –y causa asombro- en solo veinte años. Si Granada quisiera un día honrar de verdad a su poeta, el mejor embajador suyo de todos los tiempos, suprimiría como fiesta local la celebración de La Toma, con los elementos islamófobos que la caracterizan, y repondría, el 26 de mayo, la de Mariana Pineda, eliminada por el franquismo.

Recordemos que, de niño en Fuente Vaqueros, Federico participó, según su propio testimonio, en canciones de corro inspiradas por la valentía y el triste sino de Mariana, y que, al trasladarse la familia a la capital, la estatua en la plaza de su nombre le llegó a fascinar. Era casi inevitable que un día se le impusiera la necesidad de dedicarle una obra de teatro. Cada vez que releo Mariana Pineda encuentro más escalofriante el paralelismo de ambas vidas y muertes, como si el poeta intuyera que a él le iba a tocar una suerte idéntica a la de la mártir de la Libertad. “Dicen que es masona” susurra una de las novicias, y uno piensa en la siniestra delación redactada por Ramón Ruiz Alonso y sus correligionarios de la CEDA. ¿Tratará de salvar alguien a Mariana? Pedrosa, el juez, está convencido de que no: “No habrá nadie en Granada que se asome / cuando usted pase con su comitiva. / Los andaluces hablan; pero luego...” Y, quizás lo más estremecedor, la copla premonitoria entonada anónimamente en el jardín del convento, poco antes de la salida de Mariana hacia el patíbulo: “A la vera del agua, / sin que nadie la viera, / se murió mi esperanza”. ¿Cómo no pensar en Ainadamar, “La Fuente de las
Lágrimas”, la Fuente Grande de Alfacar cantada por los poetas árabes de Granada, y en el olivo cercano?

A Mariana por bordar una bandera liberal. A Federico por rojo, homosexual, famoso, rico, protegido de Fernando de los Ríos, autor de Yerma, hijo de liberal, tener ¡una radio clandestina en la Huerta de San Vicente por la cual hablaba con los rusos!, adversario declarado del fascismo y más taras. Repito: Si Granada quiere de verdad honrar a su poeta hay que acabar con la celebración de la Toma, entender como positiva la mezcla de culturas y recuperar el tradicional día de aquella hermosa víctima
del régimen dictatorial de Fernando VII, precursor del de Francisco Franco.

Quería decir esto aquí en persona y pido disculpas por mi ausencia. Espero que el acto resulte muy alentador en vísperas del 80 aniversario del asesinato del poeta y del inicio de la nefasta Guerra Civil cuyas secuelas estamos todavía padeciendo.

Un abrazo muy fuerte ¡y adelante con ánimo!

Ian Gibson

lunes, 9 de diciembre de 2019

La Reconquista que no existió. Historia de España

FUENTE:  https://www.lavanguardia.com/historiayvida/20191208/472055743507/historia-y-vida-reconquista-al-andalus-historia-rae-don-pelayo-covadonga.html


Los historiadores cuestionan el término porque lo consideran más fruto de la ideología que de la realidad


En 1936, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) incorporó una segunda acepción al término “reconquista”: “Recuperación del Territorio hispano invadido por los musulmanes en 711 d.C. que termina con la toma de Granada en 1492”. Y precisa que en ese caso debe escribirse con mayúscula inicial. La Reconquista con mayúscula es un término que ha caído en desuso por –según los historiadores consultados- las connotaciones ideológicas que tiene.
La mayoría de los estudiosos del periodo creen que esencialmente lo que se dio en aquel periodo fue un proceso de expansión o de conquista de un territorio en manos de los musulmanes. No una reconquista.

José Luis Corral, Universidad de Zaragoza

“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca”

Vayamos al principio. La tradición marca que unos seis u once años después de la invasión de T áriq ibn Ziyad del 711, en Covadonga se libró una batalla entre Don Pelayo y el ejército musulmán que más de 100 años después se situaría como el hito fundacional del reino de Asturias. “Toman las armas, se alzan las catapultas, se disponen las hondas, brillan las espadas, se erizan las lanzas y sin cesar disparan saetas”. Así es como en la Crónica de Alfonso III (escrita un siglo después) se relata el arranque del combate.
“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca la Batalla de Covadonga lo cual es sintomático. Y en las crónicas musulmanas no aparece en ninguna”, señala José Luis Corral, profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza y autor de novelas históricas como “El Cid”.
“Ese relato de la batalla está literalmente copiado de un pasaje de la Biblia. En estos primeros relatos medievales aparece el rey Pelayo derrotando a los caldeos, un pueblo mítico del actual Iraq, en lugar de a los musulmanes. Eso se debe a a que es un relato copiado de la Biblia, concretamente del libro del Éxodo del viaje de Moisés al Mar rojo y del Libro Primero de los Jueces”, zanja el profesor.
“Pelayo es un caudillo que existió como un personaje que defendió el territorio del norte cristiano de los musulmanes”, matiza. “Hay muchas teorías: que era nieto de la familia real visigoda, que era descendiente de un duque de Cantabria, otros los sitúan como un caudillo de la aristocracia local. No está muy claro. Es verdad que es un personaje histórico que resiste la invasión islámica probablemente porque no quería pagar impuestos ni someterse y que quiere reivindicarse a través de la religión cristiana”, según Corral.

José Enrique Ruiz-Domènec, UAB

“El concepto de reconquista fue convertido en el siglo XIX en un artefacto ideológico, poderoso que llevó incluso la erre inicial a ponerla en mayúscula”

Aña Echevarría e Iñaki Martín en La Península Ibérica en la Edad Media (Uned) defienden que la batalla de Covadonga quizá sólo fue “una simple escaramuza motivada por la exigencia de tributo”.
Y, ¿cómo un encontronazo militar menor que es posible que ni tan siquiera existiera se convierta en el arranque de un periodo que se conoce como Reconquista que se prolonga durante más de 700 años? El concepto nace de los cronistas de los reinos cristianos “cuando recuperaron lo que se llama el ideal neogótico” por el que “los reyes de Asturias, luego de León y luego de Castilla se proclaman descendientes y legítimos herederos de los reyes godos”, responde José Enrique Ruiz-Domènec, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y autor del libro España, una nueva historia (RBA).
Ese pensamiento defiende que “lo que hacen cuando marcharon hacia el sur del río Duero era reconquistar” el territorio arrebatado a “los reyes godos cuando fueron derrotados por los musulmanes y los bereberes en el 711”. Desde Estados Unidos, el catedrático en estudios de la religión de la University of Colorado Boulder y autor del libro Reinos de fe. Una nueva historia de la España musulmana (Pasado y presente) , Brian A. Catlos, añade que la idea de Reconquista “fue un mito que solo comenzó a tomar forma a partir del siglo XI como parte del programa de legitimidad real promovido por el clero de Borgoña en apoyo de la reclamación de la dinastía de Castilla y León para tener soberanía sobre toda la Península”.
Para Ruiz-Domènec, está claro que “es un planteamiento claramente ideológico e incluso doctrinal vinculado a una doctrina política. No puede naturalmente seguirse como han hecho muchos historiadores dándole legitimidad a ese discurso político. Otros dicen que simplemente fue una pantalla para disimular lo que realmente sucedía que era la conquista de los valles y montañas”.

Brian A. Catlos, University of Colorado Boulder

“Italia miró a las glorias de Roma, Grecia a la Atenas clásica, Inglaterra a Arturo y Alemania a la mitología nórdica de los nibelungos”

El término Reconquista fue evolucionado y explosionó hace poco más de 100 años: “el concepto de reconquista fue convertido en el siglo XIX en un artefacto ideológico, poderoso que llevó incluso la erre inicial a ponerla en mayúscula y se singularizó la Reconquista”, añade el Ruiz-Domènec.
Alejandro García Sanjuán, profesor de la Universidad de Huelva y autor de La conquista islámica de la península ibérica y la tergiversación del pasado (Marcial Pons), añade que “nadie cuestiona que existió entre los cristianos un proyecto de conquista del territorio musulmán”.
García Sanjuán matiza que “lo que se cuestiona es que el concepto de Reconquista resulte apropiado para designar ese proyecto. Algunos pensamos que no lo es, debido a que ese concepto se acuñó durante el siglo XIX con una fuerte carga ideológica españolista, definiéndose como una lucha de liberación nacional frente a los musulmanes, como resultado del cual los españoles serían ‘una nación forjada contra el islam’”, añade.
Es precisamente en ese momento histórico cuando otros territorios europeos buscan su identidad: “Italia miró a las glorias de Roma, Grecia a la Atenas clásica, Inglaterra a Arturo y Alemania a la mitología nórdica de los nibelungos. Lo que cada una de estas historias nacionales enmarcadas de forma épica tiene en común es que cristalizaron en el siglo XIX y tienen poca relación con las realidades medievales. Lo que reflejan son los procesos internos mediante los cuales se desarrolló una cultura “nacional” como consecuencia de un grupo cultural que reclamaba la ascendencia sobre otros que necesitaban ser reprimidos como parte del proceso de construcción nacional”, señala Catlos.

Controversia

Algunos historiadores como el catedrático de la Universidad de Extremadura, Francisco García-Fitz, defienden la plena vigencia del término Reconquista

La potencia ideológica del término Reconquista ha vuelto a saltar a la política española a través partido de ultraderecha español Vox, que escogió Covadonga para arrancar la campaña electoral en las pasadas elecciones generales de abril. Lo hizo con un megáfono en la mano rodeado de banderas españolas y apelando al simbolismo de Covadonga. Era una forma de mostrar que el partido ultraderechista con reminiscencias franquistas iniciaba una “reconquista” del poder en España.
Los historiadores cuestionan también el concepto de reconquista en el hecho de que se toman ciudades como Granada que fue fundada por los musulmanes y que en época visigoda no existían, como recuerda García Sanjuán. Ese proceso de expansión de los reinos cristianos hacia el sur de la Península Ibérica se prolonga a lo largo de casi ocho siglos, lo que significa que durante enormes periodos de tiempo y durante varias generaciones no hubo guerra sino convivencia. “Reducir el período medieval peninsular a ocho siglos de Reconquista constituye una enorme simplificación”, dice García Sanjuán.
“Fue un territorio multicultural y multirreligioso” que además de generar graves conflictos también dio lugar a “formas singulares de simbiosis cultural: “los cristianos y judíos que vivían bajo dominio musulmán llegaron a arabizarse por completo mientras que los musulmanes que vivían bajo dominio cristiano (mudéjares) construyeron iglesias cristianas que incorporan elementos de la estética artística islámica, reflexiona García Sanjuán.

Alejandro García Sanjuán, Universidad de Huelva

“A veces, determinados términos historiográficos caducan y se olvidan. Esto sucedió con el de la ‘España musulmana’”

Catlos añade que “hasta el siglo XI cuando comienza el declive de la hegemonía musulmana en la Península Ibérica era costumbre que los gobernantes y magnates cristianos del norte enviaran a sus hijas a casarse con la élite andaluza, incluido la familia del califa”. Ruiz-Domènec explica que es proceso se da porque “la aristocracia goda percibe que es un buen negocio relacionarse con la aristocracia árabe y se casan entre sí” puesto que “ese concepto que nosotros tenemos de división étnica en aquella época no se daba con esa fuerza. Hubo una gran asimilación y confusión porque no estaban las líneas tan claras”.
Eso mismo sucedía con los militares como el conocidísimo personaje de El Cid -al que acaba de dedicar una novela Arturo Pérez-Reverte- quien mostró una extraña forma de convivencia. José Luis Corral recuerda que el llamado Rodrigo Díaz de Vivar no fue el héroe cristiano de la Reconquista que muchos creen sino un soldado de fortuna, un mercenario que alquilaba su espada al mejor postor: “llegó a luchar al lado de los musulmanes en varias ocasiones contra los cristianos”.

Ortega y Gasset

“No entiendo cómo se puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos”

Muchos intelectuales han defendido desde hace años esa idea de convivencia alejada de la imagen de una feroz reconquista militar. En 1921 el propio José Ortega y Gasset aseguró en su “España Invertebrada”: “no entiendo cómo se puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos”. Otros profesionales actualmente como el catedrático de la Universidad de Extremadura, Francisco García-Fitz , defienden la plena vigencia del término Reconquista.
Aún así en los libros de texto de los estudiantes se ha sustituido en muchos de ellos. “A veces, determinados términos historiográficos caducan y se olvidan. Esto sucedió con la ‘España musulmana’, concepto que hoy ya nadie utiliza, porque definimos esa realidad histórica como ‘Al-Andalus’. Lo mismo podría decirse de la Reconquista, que es perfectamente prescindible, ya que basta con aludir a la conquista cristiana de al-Andalus”, precisa García Sanjuán.
Quiza la Reconquista con mayúscula sufra ese proceso. Por ahora lo más reciente es que en el último diccionario de la RAE la toma de Granada ha pasado de ser considerada como el epílogo de la Reconquista a la culminación. Habrá que esperar a la próxima edición del diccionario.

martes, 3 de diciembre de 2019

El Ayuntamiento de Tomares cierra la Banda Sinfónica, por el impago de la subvención y el desvío de la misma.



Indignación, repulsa y condena por el engaño y el fraude:


La Academia de la BANDA SINFÓNICA MUNICIPAL DE TOMARES con más 200 alumnos ha cerrado hoy sus puertas tras más de 10 años por impago por parte del Ayuntamiento de Tomares de la subvención. Hoy es un día muy triste para la Cultura en Tomares. Compromiso político cero....

#tomarescomoatitegusta

#tomares






lunes, 18 de noviembre de 2019

Las escritoras de Al Ándalus que nunca estudiaste


 

Fuente:  http://lapoderio.com/2019/10/25/escritoras-al-andalus/

Este texto está en la sección La Corrala, el patio de vecinas de La Poderío donde cada una charlotea, cascarrilla y pone colorá lo que sea mientras le da el fresquito o el sol en la cara. Más agustito que te quedas, oú. Eso sí, La Poderío no se hace responsable de lo que opinan las autoras y autores, solo apoya la participación de las lectoras como espacio de libre expresión. Puedes enviar tus artículos a ole@lapoderio.com. Otra cosa, antes de hacernos las propuestas pedimos que leas nuestro ideario.

Antonio Manuel./ @antoniomanuel__
Cuando te enteraste de lo mucho que te quiero
y supiste el lugar que ocupas en mi corazón,
y cómo me dejaba arrastrar por el amor, sumiso,
Yo, que a nadie más que a ti consentí que me arrastrara,
Te alegraste de que el sufrimiento cubriera mi cuerpo
y de que el insomnio pintara de negro mis párpados.
Pasa tus miradas por las líneas de mis cartas
y verás mis lágrimas mezcladas con la tinta.
Cariño mío: mi corazón se deshace
De quejarse tanto a un corazón de pura piedra
. Wallada bint al Mustakfi

Hay un desván en el olvido donde la oscuridad es más oscura que las alas de los cuervos. Un agujero negro en la memoria donde no alcanza la luz porque alguien cerró la puerta al recuerdo. Una cueva en el corazón donde se confinó el dolor por la ausencia de las mujeres en los libros de historia. Pues muy lejos de allí, en el rincón más desatento y profundo de ese desván que casi nadie conoce, todavía esperan las mujeres de Al Ándalus a que abran la puerta. 
De niño soñaba con ser escritor. En verdad, todavía lo sueño para sentirme niño. Apenas tenía ocho años y ya mataba las tardes mal juntando letras en el patio de mi abuela, rodeado de macetas y paredes encaladas, de aromas y colores, siempre limpio y fresco, utilizando como plantilla “Las moradas” de Teresa de Jesús, escritas cuando aún era maldita y no santa. Sobra decir que no alcanzaba a entender un átomo de la trascendencia espiritual que contenían sus embriagadas palabras. Me limitaba a copiarlas cambiando algunas con la misma ignorancia de quien sustituye una epigrafía de la Alhambra por un azulejo de su cuarto de baño.
Con el tiempo, leyendo a Luce López-Baralt, aprendí que la mística cristiana que persiguió la Inquisición bebía del mismo manantial que el sufismo islámico que persiguieron los ulemas. Todos los fundamentalismos carecen de fundamento. Y todos, sin excepción, confunden el amor propio con el odio ajeno. ¡Cómo no iban a perseguir los que rechazan al otro por distinto a quienes veneramos al amante en cualquiera de sus manifestaciones y formas!

Tampoco supe darme cuenta entonces que los protagonistas de mis libros escolares de literatura eran abrumadoramente hombres que escribían en castellano. Aun así, en un gesto de rebeldía inconsciente, tomé como referencia para aquellos poemas infantiles a la primera mujer que aparecía en sus páginas con nombre propio: “La flamenquísima y enduendada santa Teresa de Jesús”, como la describía Federico García Lorca, “flamenca no por atar un toro furioso y darle tres magníficos pases, que lo hizo, ni por presumir de guapa delante del pobre fray Juan de la Miseria, ni por darle una bofetada al nuncio de Su Santidad, sino por ser de las pocas criaturas cuyo duende la traspasa con un dardo, queriendo matarla de puro amor por haberle quitado su último secreto expresivo: el puente que une los cinco sentidos con ese centro en carne viva, en mar vivo, del Amor vivo libertado del Tiempo”. 
«Consideradas como analfabetas para los estúpidos ilustrados que confunden conocimiento con erudición, pero cultísimas para el pueblo que custodia el saber y el sentir en las bibliotecas de la sangre y del alma». 
El mismo centro al que siguieron cantando durante siglos otras mujeres como la Serneta o la Niña de los Peines, igual de extasiadas y Flamencas, demostrando que aquellos versos de plata y vino que hilvanaban los corazones del Amante y del Amado pertenecían a las gargantas de todas las mujeres que desafiaron al olvido. Consideradas como analfabetas para los estúpidos ilustrados que confunden conocimiento con erudición, pero cultísimas para el pueblo que custodia el saber y el sentir en las bibliotecas de la sangre y del alma. 
A menos que me falle la memoria, no recuerdo otro nombre de escritora que le precediera. Pero las hubo. Desterradas de los libros de historia por la misma razón que intentaron extrañarlas de la tierra donde parieron a sus hijas y nacieron de sus madres. Condenadas al ostracismo por ser mujeres, con el agravante añadido de no ser hijas legítimas de la conquista. Malditas por gitanas, por negras, por esclavas, por marranas, por moriscas, por herejes, por distintas. Y extranjerizadas en su propia matria por haber cometido el delito de rezar a un dios equivocado y escribir en una lengua equivocada. A pesar de todos los esfuerzos del poder patriarcal del nacionalcatolicismo por enterrarlas en el desván más oscuro del olvido, se salvaron gracias a la luz de sus poemas.

Al igual que ahora, no hubo una mujer en Al Ándalus. La diversidad étnica, religiosa, jurídica, social o cultural nos impide esbozar un modelo único de la condición femenina andalusí. Además de las diferencias lógicas en cada momento histórico durante su vigencia política, existieron tantas mujeres en Al Ándalus como nativas conversas, mozárabes, judías, ricas y pobres, esclavas y libres, esposas y concubinas, santonas y paganas, de las ciudades y de las alquerías, negras, blancas o bronces. Y cada una distinta de las demás con su universo dentro. A diferencia del resto de la Europa medieval, con todos los reparos ciertos que podamos hacer a la sociedad patriarcal y a la carencia de una verdadera emancipación, en Al Ándalus existieron mujeres sabias, maestras de maestros, escritoras, médicas o astrónomas. Aunque se contaron por miles, desgraciadamente, las escasas fuentes clásicas que nos quedan sólo constatan 116, de las cuales 35 eran poetas que nos legaron poco más de cien poemas. Sé que es ridículo para la enorme aportación vital y cultural de las mujeres andalusíes. Pero constituye un oasis luminoso en el océano de sombras de la mujer medieval europea. Y lamentable, incomprensible y vergonzantemente desconocido en España y Andalucía.     
«Siempre me emociona reivindicar que los versos de Hassana contra una injusticia perpetrada por el gobernador de Elvira ejercieron de altavoz del pueblo».
Quizás las más nombradas sean Rumaykiya, esclava del rey de Sevilla al Mutamid, que tras enamorarse perdidamente de ella en Silves la hizo su esposa legítima con el nombre de Itimad, hasta su muerte en el destierro de Agmat. Blas Infante descubrió sus tumbas y les dedicó una obra de teatro que prohibieron representar en los años 20 por “islamista”, reparándose la herida hace apenas unos años. O la cordobesa Wallada, amante de sus amantes, inaccesible y libre, de la que mi amiga del alma Matilde Cabello escribiera una bellísima novela. Si de Wallada sólo conservamos nueve poemas, pocos más han llegado a nuestros días de Sara al Halabiyya y Hafsa al Rakuniya. Salvo el maravilloso caso de la recitadora de versos analfabeta de Vélez al Ballisiyya, la mayoría de nuestras poetas fueron mujeres hurras o libres que accedieron a las fuentes del saber y de la literatura por su pertenencia a familias nobles de hombres acaudalados, juristas o incluso de la propia corte, como las princesas Tamina, Umn al Kiram, Butayna o la misma Wallada.  Por esa razón, no debiera sorprendernos que la temática de sus poemas estuviera más cerca del panegírico político que del canto a Dios o al amado. Dicho esto, siempre me emociona reivindicar que los versos de Hassana contra una injusticia perpetrada por el gobernador de Elvira ejercieron de altavoz del pueblo.
Pero sus cotas más elevadas y revolucionarias las encontramos en los poemas sobre los celos hacia otras mujeres libres o esclavas; a las borracheras de amor y vino con sus amantes, fueran hombres o mujeres; a sus cartas de reproches y odios; a las sátiras contra los desprecios recibidos y a las fajr o autoalabanzas por los desprecios propios; a los versos en los que describen al detalle actos sexuales en plena madrugada… Nada de esto se estudia en nuestros libros de texto donde casi nada se estudia de Al Ándalus. El doble silencio sobre unas mujeres que hicieron historia nos exige redoblar nuestras voces para que vuelvan a ser admiradas. Algún día se estudiará en Andalucía con naturalidad y como nuestros “El collar de la paloma” de a Ibn Hazm o “Fuente de Vida” de Ben Gabirol. Y ese día con el que sueño, espero que ocurra lo mismo con los poemas de Wallada o con los de su discípula Muhya Bint at-Tayyaní, hija de un vendedor de fruta, que entre la admiración y el odio escribió estos versos sobre su maestra, ejemplo de una luz y de una libertad sin parangón en la Europa medieval:
Wallada ha dado a luz y no tiene marido,
se ha desvelado el secreto,
ha imitado a María
mas la palmera que la virgen sacudiera
para Wallada es un pene erecto.